Durante años, uno de los principales frenos para el despliegue del almacenamiento energético en la industria fue precisamente la ausencia de un marco regulatorio claro. Las empresas que querían actuar se encontraban con incertidumbre jurídica, trabas administrativas y un entorno normativo que no estaba diseñado para los nuevos modelos de negocio energético.
Eso está cambiando. Y la tercera mesa del evento, moderada por Paco Espinosa (ACE), con Miguel Gómez Pavón (Ministerio de Industria y Turismo), Marta Sánchez (EY) y Luis Marquina (Aepibal), hizo un análisis detallado de hacia dónde se mueve el marco regulatorio y qué significa para la industria.
El almacenamiento como política industrial
El primer gran cambio de enfoque que se destacó en la mesa es conceptual: el almacenamiento energético ha dejado de verse únicamente como una tecnología de gestión de red para convertirse en un elemento central de la política industrial europea. La seguridad energética, la competitividad industrial y la soberanía tecnológica están impulsando regulaciones que antes habrían tardado años en aprobarse.
Las novedades regulatorias clave
Dos marcos normativos centraron la atención de la mesa:
El RDL 7/2026 abre nuevas vías para el acceso a red y la agregación de activos de almacenamiento, facilitando que instalaciones industriales puedan participar en mercados de servicios del sistema que hasta ahora les estaban prácticamente vedados. Esto tiene un impacto directo en la viabilidad económica de los proyectos: más fuentes de ingreso significan retornos más rápidos y proyectos más bancables.
El Industry Accelerator Act europeo, por su parte, refuerza el compromiso de la UE con el desarrollo de una cadena de valor local en almacenamiento energético, desde la fabricación de células hasta la integración de sistemas. Para la industria española, esto se traduce en un entorno más favorable para proyectos de largo plazo y en señales claras sobre la dirección de las políticas de apoyo.
Lo que realmente importa a la industria: certidumbre y ejecución
Más allá del análisis normativo, la mesa fue muy directa sobre lo que las empresas industriales necesitan en la práctica. No es tanto la perfección regulatoria como la certidumbre de costes a largo plazo y la capacidad de ejecutar bien los proyectos: desde el dimensionamiento hasta la puesta en marcha, pasando por la financiación y la gestión operativa.
La regulación puede crear el entorno favorable, pero la ventaja competitiva la construyen las empresas que saben ejecutar dentro de ese entorno.
La ventana está abierta: actuar antes que esperar
Luis Marquina, Presidente de Aepibal, cerró la mesa con una reflexión que resume perfectamente el momento que vivimos:
“El que espere a que la regulación sea perfecta, llegará demasiado tarde.”
El marco normativo nunca será perfecto. Pero hoy es suficientemente claro como para tomar decisiones y suficientemente favorable como para que los proyectos sean viables. Las empresas que lo entiendan así y actúen en consecuencia estarán en una posición muy diferente dentro de tres o cinco años respecto a las que sigan esperando condiciones ideales que probablemente nunca lleguen.
La ventana de oportunidad está abierta. Y en energía, como en competitividad industrial, el timing importa.


